Saltar al contenido principal

Historias reales de mis alumnos que encontraron su primer trabajo remoto

12 de febrero de 2026
5 min de lectura
Historias reales de mis alumnos que encontraron su primer trabajo remoto

Hay historias que se quedan contigo porque te recuerdan exactamente cómo se siente empezar algo nuevo: con ganas, con miedo y con 47 pestañas abiertas buscando por dónde hacerlo.

La de Adri es así.

Nos conocimos por casualidad, muchos años atrás, y un día me escribió con la típica mezcla de curiosidad y susto que todos tenemos cuando nos acercamos al mundo remoto por primera vez.

Y lo que vino después fue una historia honesta, divertida y muy real de cómo alguien puede reinventarse sin manual ni mapa.

Así que, mejor dejo que sea ella quien lo cuente.

Adri: cómo terminé trabajando remoto sin haberlo planeado

Tengo 29 años, y si alguien me hubiera dicho a los 20 que terminaría trabajando frente a una laptop, me hubiera parecido muy divertido. En ese entonces estudiaba odontología, hasta que la vida decidió cambiarme los planes: tuve que emigrar. Sabía que continuar la carrera sería difícil, así que probé con administración, pero tampoco la terminé. Y así empezó mi historia laboral: asistente dental, luego en una veterinaria, y después administradora de una escuela de baile. Esa escuela fue mi universidad.

Pasé más de seis años allí aprendiendo de todo: atención al cliente, pagos a trabajadores, eventos, redes, caja chica, contabilidad… Un poco de todo y mucho de improvisar. Si había que resolver algo, yo lo resolvía, aunque no supiera todavía cómo.

Cuando los "reels de libertad financiera" te siguen a todos lados

Después de la pandemia, empecé a notar una tendencia: cada tres publicaciones en Instagram, alguien me decía que podía dejar mi trabajo de oficina y "vivir de mi laptop". Los guardaba todos… pero nunca los veía.

Hasta que conocí a un amigo que realmente lo hacía. Trabajaba desde casa, ganaba bien, y lo más impactante: no tenía que correr en las mañanas para que el trafico no te ganara. Ahí fue cuando pensé: "Ok, yo quiero eso"

Mi primer intento y el regreso a lo conocido

Logré entrar a la misma empresa donde trabajaba mi amigo, haciendo data entry por $5 la hora. Me parecia maravilloso. Por cosas de la vida, tuve que dejarlo y volver a la academia de baile, pero ya nada se sentía igual.

El trabajo presencial estaba bien y me encantaba, pero yo ya había probado lo otro. Y no podía dejar de pensar en cómo volver.

La publicación que me cambió el algoritmo y la cabeza

Entre tantos videos de "cómo empezar remoto en 3 pasos", vi la cara de alguien conocida. Era Dani, a quien habia conocido en la academia donde trabajaba, hablando sobre trabajo remoto. Y pensé: "Si ella lo explica, seguro tiene que ser cierto." Habia visto antes un monton de personas promocionando lo que ella ofrecia pero en precios que en realidad estaban fuera de mi alcance.

Le escribí a Dani, sin mucha idea de qué esperar, y terminé agendando una asesoría de cuatro horas. Llegué con mil dudas y salí con algo que no tenía hacía tiempo: claridad. Revisamos mi perfil, mis habilidades, mi CV, y me mostró cómo todo lo que había hecho antes sí servía para este nuevo mundo (aunque yo pensaba que no).

Y justo al final me dijo:

"Hay una empresa buscando a alguien como tú, ¿te puedo recomendar?"

Obvio le dije que sí. Cuatro días después, me escribieron para hacer mi entrevista online.

La entrevista (y el terror en inglés)

La entrevista fue en inglés. Y aunque podía defenderme, los nervios me traicionaron. Salí de la videollamada con la sensación de haber hablado en otro idioma… pero no inglés.

Le escribí a Dani, medio frustrada, y me ayudó a preparar la segunda entrevista. Esta segunda entrevista fue mucho mejor y estuve mucho mas tranquila. Y esa misma noche me confirmaron que había conseguido el trabajo.

Un año después…

Hoy llevo casi un año trabajando con esa empresa.

Aprendí más de lo que imaginé, mejoré mi inglés y, lo más importante, me demostré que no necesitas tenerlo todo claro para empezar. Cuando miro atrás, pienso en cuántas veces dudé. Y me alegra haber ignorado esa voz que decía "no es para ti".

Dani: por qué esta historia importa

Lo que más me gusta de la historia de Adri no es el final, sino la forma en que empezó: sin plan, sin certezas, pero con acción.

Porque al final, eso es lo que define este camino: no las credenciales, sino las ganas de aprender, adaptarse y confiar un poquito más en uno mismo.

Si estás en ese punto donde sabes que quieres cambiar, pero no sabes por dónde empezar, te entiendo. A veces solo hace falta alguien que te ayude a ordenar las ideas, ver tus habilidades con otros ojos y acompañarte en los primeros pasos.

Mis asesorías están pensadas para eso: para ayudarte a construir tu camino remoto desde lo que ya sabes hacer. No necesitas experiencia previa, solo ganas de empezar.

➜ Puedes conocer más sobre las asesorías aquí y encontrar la que mejor se adapte a ti!

Gracias, Adri, por compartir más de tu camino, por permitirme contar y acompañarte en esta historia. 💻✨ Además, quiero reconocer lo valiente que fuiste al lanzarte a un camino nuevo y desconocido. 🌱

Sí, el miedo es normal — pero hacerlo aun con miedo vale el 100%. 💪💫

Contenido exclusivo cada semana

Suscríbete y accede GRATIS a guías, recursos y contenido exclusivo desde tu perfil.

100% seguro
Sin spam
Cancela cuando quieras